mayo 22, 2010

Solo un prototipo más de ternura fue
entre las malezas cerca del arroyo
las manos cadavéricas y blancas
acariciando la montaña.

Tuvieron odas para cantar
y días para dar.

Por el misterio sacudidas
contra el viento se desplazaron
contra la gradiente natural hacia mí
colapsando entre sí
un mundo contra otro
alternándose en uno solo.

Lo que ayer era frío ahora es gélido,
eso y algo más
que ciertamente no cae en un compás
de vinilo.

Pero bajo la montaña me extendía,
testigo de las extrañas sombras nocturnas
y las pisadas sigilosas del ermitaño.

¿Qué has venido a buscar?
- Blancas y perfectas me tocaban
tomamos un par de raíces
y gozamos un rato unidos
a la vieja rosa de al lado.

Hela ahí pálida ante mí
gozando con la mandrágora
y su "medicina".